Una suave luna flota a través del bosque, arropando a cada animalito para que duerma antes de que él también descanse.

Cuando el cielo se oscurece, la luna abre los ojos.
Antes de poder descansar, tiene una tarea: debe arropar a todos los animalitos del bosque.

Ella flota hasta la madriguera, donde un conejito mordisquea un último trébol.
La luna ilumina sus oídos con un rayo de luz.
Ahí estás.

Hora de dormir.
El conejo bosteza y se acurruca en la tierra cálida.
Luego encuentra al pequeño zorro, que sigue dando vueltas lentamente en círculos, buscando el lugar perfecto.

La luna pone un lazo de luz sobre su espalda.
Ahí estás.
Hora de dormir.
El zorro se hace un ovillo, con la nariz metida debajo de la cola.

En lo alto de un árbol, un pajarito salta de rama en rama, sin estar del todo preparado.
La luna envuelve su resplandor más suave alrededor del nido.

Ahí estás.
Hora de dormir.
El pájaro se acomoda entre las plumas y cierra los ojos.
Uno a uno, todo el bosque respira lenta y profundamente.
Buenas noches, conejito.
Buenas noches, pequeño zorro.
Buenas noches, pajarito.
Y ahora la luna también puede descansar.
Buenas noches, pequeña.

Comentario