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Hugo, el pequeño erizo, corre tras una calabaza naranja gigante que rueda colina abajo en otoño.

Hugo el Erizo y la Calabaza Rodante

Este es Hugo el erizo. Hugo tiene púas y una bufanda amarilla.

Hugo el erizo sonrí delante de su acogedora casa bajo un manzano en otoño.

¡Esta noche es Halloween! Hugo quiere una calabaza grande.

Es una mañana soleada. Hugo va al campo de calabazas. Pasito, pasito, pasito.

Hugo camina por un sendero otoñal hacia un campo lleno de calabazas naranjas.

Aquí hay una calabaza pequeña. Aquí hay una mediana. Y aquí… ¡una calabaza enorme!

Hugo contempla asombrado una calabaza pequeña, una mediana y una enorme.

Hugo empuja. ¡Mmmm! Empuja todavía más fuerte. ¡Mmmmmmm!

Hugo apoya las patitas en la calabaza gigante y empuja con todas sus fuerzas.

La calabaza se mueve. ¡Rueda, rueda, rueda! ¡Va colina abajo!

«¡Para, calabaza! ¡Para!», grita Hugo mientras corre tras ella.

Hugo corre colina abajo tras la calabaza con su bufanda amarilla ondeando al viento.

La calabaza pasa rodando junto a la conejita Lola. ¡Hop! Lola salta por los aires.

La conejita blanca Lola salta mientras la calabaza rueda bajo ella y su zanahoria vuela por los aires.

La calabaza pasa rodando junto a la ardilla Rita. ¡Fuuu! Las hojas vuelan por todas partes.

La calabaza atraviesa un montón de hojas otoñales junto a la ardilla naranja Rita.

La calabaza rueda hacia el topo Mateo. Mateo asoma la cabeza desde la tierra. «¿Qué es eso?»

¡Pum! La calabaza se detiene justo encima de la topera.

La calabaza gigante descansa sobre la topera de Mateo y solo asoma su pequeña nariz rosada.

Hugo llega corriendo. Lola también. Y Rita también. ¡Uf, uf, uf!

«Mateo, ¿estás bien?» Mateo sale y se echa a reír. «¡Ji, ji! ¡Menudo paseo!»

Mateo el topo sale junto a la calabaza, cubierto de tierra y riendo con las gafas torcidas.

«¿Me ayudáis a llevar la calabaza a casa?», pregunta Hugo. «¡Sí!», responden sus amigos.

Rueda, rueda, rueda… hasta la casa de Hugo bajo el manzano. Hugo trae una cuchara y una caja de pinturas.

Hugo, Lola, Rita y Mateo colaboran para llevar la calabaza gigante por el sendero otoñal.

Rita saca las semillas. Lola pinta los ojos. Mateo pinta la nariz.

Y Hugo pinta una sonrisa enorme. ¡La calabaza está sonriendo!

Rita saca las semillas mientras Lola, Mateo y Hugo decoran la calabaza frente a la casa.

El sol se pone. Hugo coloca una pequeña vela dentro de la calabaza. ¡Titila!

Al atardecer, Hugo enciende la calabaza sonriente mientras Lola, Rita y Mateo aplauden.

Hugo extiende una manta suave. Los amigos se sientan alrededor de la calabaza luminosa. Están calentitos y a gusto.

Hugo y sus amigos se sientan en una manta de cuadros bajo el cálido resplandor de la calabaza.

Lola bosteza. Aaaah. Rita bosteza. Aaaah. Mateo bosteza. Aaaah.

Hugo se acurruca junto a la calabaza y susurra: «Buenas noches, calabacita.»

Bajo las primeras estrellas, Lola, Rita, Mateo y Hugo bostezan junto a la calabaza luminosa.

Todos duermen. La calabaza brilla en silencio. Buenas noches. Fin.

Hugo, Lola, Rita y Mateo duermen tranquilos en la manta junto a la calabaza que brilla suavemente.

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