Hoy, Mia va al zoológico.
«¡Hola, animales!», dice.

Primero, Mia ve una enorme jirafa.
«¡Hola, jirafa!»
La jirafa mastica hojas verdes.
Las jirafas tienen el cuello muy largo para alcanzar las hojas de las ramas más altas.

Después, Mia ve un gran elefante.
«¡Hola, elefante!»
El elefante levanta la trompa.
Los elefantes usan la trompa para beber, oler y recoger cosas.

De pronto, Mia oye un sonido muy fuerte.
«¡GRRRR!»
¡Es un león!
El león descansa bajo el cálido sol.
Los leones pueden rugir muy fuerte.

Cerca de allí, un gracioso mono se balancea en una rama.
«¡Hola, mono!»
El mono trepa más y más alto.
Los monos son excelentes trepadores.

Después, Mia ve un pingüino que pasa caminando con pasos torpes.
¡Paso a paso, balanceándose!
Los pingüinos son aves, pero no pueden volar. En cambio, son magníficos nadadores.

Al final del sendero, Mia encuentra un somnoliento hipopótamo en el agua.
«¡Hola, hipopótamo!»
¡Chapuzón!
Los hipopótamos pasan mucho tiempo en el agua para mantenerse frescos.

Mia se despide con la mano.
«¡Adiós, jirafa!
¡Adiós, elefante!
¡Adiós, león!
¡Adiós, mono!
¡Adiós, pingüino!
¡Adiós, hipopótamo!»

¡Qué día tan bonito en el zoológico!
Y qué animales tan increíbles ha conocido Mia.
El final 🙂

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